Encuentran por primera vez los restos de un templo precristiano vikingo en Noruega

       Arqueólogos del Museo Universitario de Bergen que realizan excavaciones en la granja de Ose, en el municipio de Ørsta, al sur de la costa noroeste del país, encontraron los restos de un templo pagano de época vikinga. Según el propio museo es la primera vez que se encuentra en Noruega una estructura de este tipo, ya que la mayoría de templos vikingos hallados hasta ahora están en Suecia o Dinamarca.

       En el área excavada, que tiene unos 8.000 metros cuadrados, aparecieron varios edificios de períodos que van desde la Edad del Hierro hasta la época medieval. En la zona oeste de la excavación se encontraron los restos del templo, una estructura que tiene 14 metros de largo por 7 de anchura.

       En el interior hay rastros de agujeros, de unos 80 centímetros de lado, que albergarían 4 postes rectangulares que habrían soportado una torre cuadrada de 3 por 3,5 metros, situada en el centro del edificio. Esta estructura interior es la clave para identificar el edificio como un templo nórdico dedicado al culto de dioses como Odín y Tor.

       La estructura tenía probablemente unos 10 metros de altura, y en conjunto es más pequeña que otros templos nórdicos encontrados hasta ahora. Aun así, el hallazgo es único en el contexto noruego, según los arqueólogos.

       Los primeros análisis indican que el templo fue construido hacia el año 575 d.C., correspondiendo a la época de los vikingos. Según el arqueólogo Søren Diinhoff se trata de una copia casi idéntica de los templos que conocemos al sur de Escandinavia, como los de Uppåkra en Suecia y Tissø en Dinamarca.

       Según Diinhoff estos templos eran utilizados durante fiestas religiosas en los solsticios de invierno y verano, donde se realizaban banquetes rituales y se ofrecían sacrificios a los dioses. Los que se han encontrado hasta ahora están asociados a asentamientos de grandes jefes, pero Diinhoff asegura que este no es el caso de Ørsta, donde los restos aparecieron cerca de la orilla al fondo de un fiordo.

Publicación: labrujulaverde

Fuente: UNIVERSITETSMUSEET I BERGEN / NRK

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Harald III, el batallador rey de noruega

       El 25 de septiembre de 1066, caía abatido en la batalla de Stamford Bridge, en Inglaterra, el rey noruego Harald III, que se convertiría en un héroe nacional. El soberano vikingo fue abatido por una flecha mientras combatía con valentía ayudado por un gigantesco guerrero berserker.

       Harald III, apodado Hardrada (soberano duro), murió el 25 de septiembre de 1066 al ser atravesado en la garganta por una flecha durante la batalla de Stamford Bridge, al norte de Inglaterra. Cuando uno de sus hombres le preguntó si estaba gravemente herido, Harald le contestó: «Sólo es una pequeña flecha, pero está haciendo su trabajo».

EXILIO EN TIERRAS RUSAS

       Su auténtico nombre era Harald Sigurdsson y nació en Ringerike (Noruega) hacia el año 1015 (o posiblemente en 1016). En su juventud, Harald se mostró rebelde y muy ambicioso. Para Harald, su medio hermano, el rey Olaf Haraldsson, se convirtió en el modelo a seguir. Este rasgo lo diferenció de sus otros dos hermanos mayores, más parecidos a su padre y preocupados por mantener la prosperidad de la granja familiar.

        En el año 1028, el rey danés Canuto el Grande invadió Noruega, y en la batalla de Stiklestad, que tuvo lugar en el año 1030, Olaf perdió la vida –más tarde sería canonizado–. Su hermano Harald, que por entonces tenía 15 años, marchó al exilio junto con un grupo de hombres fieles.

       Con la ayuda de Rögnvald Brusason (más tarde conde de Orkney ), Harald permaneció escondido en una granja remota al este de Noruega para posteriormente viajar por las montañas hasta Suecia. Un año después, en 1031, llegó a Kievan Rus’ (la actual Kiev)donde Harald y sus hombres fueron recibidos por el Gran Príncipe Yaroslav el Sabio cuya esposa, Ingegerd, era pariente lejana de Harald. Yaroslav reconoció enseguida el potencial militar de Harald y, necesitado de un líder militar, lo convirtió en capitán de sus fuerzas. De este modo, Harald participó en las campañas que Yaroslav mantuvo contra los polacos en 1031, y posiblemente también luchó contra otros enemigos y rivales como los chudes en Estonia, los bizantinos, los pechenegos y otros nómadas de las estepas.

DUEÑO DEL MEDITERRANEO

       Harald se vio obligado a huir a Constantinopla cuando Yaroslav se enteró de que su hija Elisif y él estaban manteniendo una relación. Harald atravesó con sus hombres Ucrania y el mar Negro hasta llegar a Constantinopla, donde se alistó en la guardia varega, una unidad integrada exclusivamente por mercenarios suecos, daneses, noruegos e islandeses. Harald se hizo famoso en todo el Mediterráneo, y se ganó el apodo de «devastador de Bulgaria». Tras sus victoriosas campañas en el norte de África, Siria, Palestina, Jerusalén y Sicilia, Harald amasó una inmensa fortuna personal procedente del saquéo,y con el tiempo llegó a convertirse en jefe de la guardia varega, almirante de la flota bizantina (la más poderosa del Mediterráneo) y además se le concedió autonomía para llevar a cabo ataques contra los enemigos de Bizancio. En el año 1038 se unió a una expedición bizantina para reconquistar Sicilia a los sarracenos, los cuales habían establecido allí un emirato en el año 965. Las sagas nórdicas cuentan que Harald y sus hombres lograron capturar cuatro ciudades sicilianas hasta 1041, año en que la expedición terminó y la guardia varega fue enviada a sofocar una revuelta normanda en el sur de Italia.

Tras huir de su tierra, Harald se convirtió en jefe de la guardia varega bizantina, conquistó cuatro ciudades sicilianas y salió victorioso en diversas campañas por África y Oriente Medio

       Harald estuvo al servicio de Bizancio hasta 1042, cuando regresó a Kievan Rus’. Allí, al final logró casarse con la hija de Yaroslav, Elisif. Según cuentan las crónicas, Yaroslav permitió la boda porque Harald había vuelto rico. Durante el tiempo que el noruego pasó en la corte de Yaroslav, le proporcionó valiosa información sobre su estancia en Constantinopla para que le fuese de ayuda cuando decidiera atacar al Imperio bizantino.

A LA CONQUISTA DE INGLATERRA

       A su regreso a Noruega en 1045, con sus curtidos veteranos y sus impresionantes riquezas, Harald se convirtió de inmediato en una amenaza para el sucesor de Canuto, Magnus I, sobrino de Harald. Magnus I había vuelto del exilio en 1035 para reclamar la corona como descendiente de Olaf II. Sin embargo, el tiempo pasado en el extranjero había otorgado a Harald ciertas dotes políticas y no tardó mucho en conseguir gobernar el reino junto a su sobrino. Con el tiempo, las tensiones entre ambos fueron en aumento, y en 1047 Magnus murió en extrañas circunstancias. De esta manera, Harald consiguió la ansiada corona convirtiéndose en Harald III Sigurdsson. Los súbditos daneses de Magnus I no aceptaron a Harald como sucesor y se alzaron contra él, aupando al trono de Dinamarca a Svend II. Durante los siguientes doce años de reinado, Harald III bañó en sangre las costas de Noruega y Suecia, limpiándolas de toda presencia danesa.

       En 1066, Harald puso su mirada en Inglaterra. Las islas británicas habían sido el destino de numerosas expediciones nórdicas desde el siglo V y Harald reclamó el trono inglés aprovechando que había existido en el pasado un reino danés-inglés-noruego. Reunió 300 drakkars, sus veloces barcos, para enfrentarse a las tropas anglosajonas del rey Haroldo II de Inglaterra. Tras varias escaramuzas y saqueos, el 25 de septiembre el ejército de Harald III se dirigió a York pensando seguir la misma estrategia militar que habían practicado los vikingos desde hacía más de dos siglos: remontar el curso de los ríos con sus barcos y aparecer por sorpresa tierra adentro obteniendo victorias rápidas que les permitieran saquear a placer. Habiendo dejado a la mitad de su ejército en Ricall, una población a seis kilómetros de Yorkshire, Harald y un hermano de Haroldo, Tostig (que daba su apoyo al ejército noruego), vieron que las fuerzas inglesas eran superiores a las suyas. Mientras el ejército anglosajón se iba acercando al campamento de Harald situado en la otra orilla del río Derwent, en Stamford Bridge, éste arengó a sus tropas diciendo: «En la batalla nunca debemos escondernos detrás de los escudos. Mi armadura me dice: alza la cabeza, donde la espada encuentra al cráneo». Dicho esto, mandó un contingente de su ejército a combatir a los anglosajones, mientras él y el resto de sus soldados tenían el tiempo justo para formar filas.

Harald reclamó el trono inglés. Para ello se propuso conquistar Inglaterra, y puso rumba a la isla con trescientos veloces drakkar

       En dicha batalla tuvo un destacado papel un gigante berserker noruego, a cuyo lado el mismo Harald (que medía más de dos metros) parecía un enano. Los berserkers eran unos guerreros vikingos de élite que, según se dice, luchaban medio desnudos y tomaban alucinógenos para potenciar su arrojo. Este enorme berserker noruego defendió el puente durante una hora, matando a todo el que se cruzaba en su camino y sin sucumbir ante las flechas enemigas. Durante el combate, un guerrero anglosajón pudo situarse debajo del puente bajando por el río dentro de un barril y, a través de una grieta entre las tablas, atravesó con una lanza al gigante, que cayó desplomado. Eso abrió las puertas a los anglosajones, pero la resistencia del héroe había dado tiempo a que sus compatriotas (que habían sido tomados por sorpresa) organizasen una línea de escudos que a los anglosajones les fue muy difícil de romper. Tras la muerte del gigante noruego y la del propio Harald III tras ser atravesada su garganta por una flecha, el rey Haroldo II consiguió una efímera victoria, ya que sería vencido el 14 de octubre de ese mismo año por el normando Guillermo el Conquistador en la batalla de Hastings.

En la feroz batalla que tuvo lugar en Stamford Bridge, Harald fue ayudado por un gigantesco berserker, aunque a pesar de ello caerá abatido por una flecha

UN HEROE NACIONAL OLVIDADO BAJO UNA CARRETERA

       Un año después de su muerte en Stamford Bridge, el cuerpo de Harald fue llevado a Noruega y enterrado en la catedral de Nidaros (Trondheim). Cien años después de su entierro, sus restos fueron trasladados al priorato de Helgeseter, el cual fue demolido en el siglo XVII. El 25 de septiembre de 2006, en el 940 aniversario de la muerte de Harald III, el periódico noruego Aftenposten publicó un artículo denunciando el pobre estado de los antiguos entierros reales de Noruega, incluido el de Harald III, que, según dichos informes, se encuentra bajo una carretera construida donde antes se había alzado el antiguo monasterio. Al día siguiente, el ayuntamiento de Trondheim reveló que examinaría la posibilidad de exhumar el cuerpo del monarca y de volver a trasladarlo a la catedral de Nidaros, lugar donde están enterrados nueve reyes noruegos, entre ellos Magnus I el Bueno y Magnus II Haraldsson, el predecesor y el sucesor de Harald III, respectivamente. Un mes después se informó de que la propuesta para exhumar al rey había sido descartada, por lo que, por el momento, Harald deberá seguir descansando bajo la carretera que lo cubre a la espera de tiempos mejores…

Fuente: National Geographic

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Hallan sin excavar un centro de rituales y entierro de barcos vikingos

       Arqueólogos noruegos encuentran un antiguo cementerio de la época vikinga, que también incluye un salón donde celebraban banquetes.

       Si algo se tomaban especialmente en serio los vikingos eran las fiestas y la muerte. La cultura vikinga daba una gran importancia a los rituales y ceremonias para despedir a los fallecidos, momento en el que realizaban ofrendas para ayudar al difunto a encontrar su camino en el Valhalla.

       Arqueólogos noruegos han encontrado ahora más pruebas aún de lo que suponía la muerte en la cultura nórdica vikinga, gracias al hallazgo de un centro ritual en Jell Mound, uno de los túmulos funerarios de la Edad del Hierro más grandes de toda Escandinavia. Este lugar, situado en Gjellestad, fue al parecer un cementerio que se amplió durante la época vikinga.

       Tanta importancia le daban a la muerte que incluían hasta lugares donde celebrar banquetes tras las ceremonias fúnebres, según se aprecia en el hallazgo, que además del centro donde realizaban el ritual incluye un salón de fiestas, una casa de culto y un entierro de barcos.

       El descubrimiento, publicado en la revista Antiquity, se realizó sin desenterrar el sitio. En cambio, se utilizó un radar de penetración terrestre (GPR) para mapear las características debajo de la superficie. Esta encuesta comenzó en 2017 para determinar si los planes de construcción pondrían en riesgo cualquier arqueología cerca de Jell Mound. Los registros históricos indican que otros tres túmulos funerarios en el sitio fueron demolidos en el siglo XIX, lo que sugiere que hay más en el sitio de lo que parece.

       Sin embargo, resulta que incluso los tres montículos demolidos son solo la punta del iceberg. El GPR mostró que alguna vez existieron 13 túmulos funerarios en Gjellestad, algunos de más de 30 metros de ancho.

       Uno de estos montículos presenta una anomalía en los datos de GPR que probablemente representa un barco enterrado. Estos entierros de barcos probablemente estaban reservados para poderosos individuos vikingos. Además, los investigadores encontraron una granja en los datos de GPR. También vieron un edificio grande, probablemente un salón de fiestas, y otro salón que no parece destinado a ser habitado. En cambio, puede ser una casa de culto u otra estructura religiosa.

       «El sitio parece haber pertenecido al escalón más alto de la élite de la Edad del Hierro del área, y habría sido un punto focal para el ejercicio del control político y social de la región«, dijo en un comunicado Lars Gustavsen, autor principal de la investigación, del Instituto Noruego de Investigación del Patrimonio Cultural.

       La variedad de estructuras y entierros en el sitio sugiere que tiene una larga historia de uso. Si bien el Jell Mound podría datar del siglo V d.C., el entierro del barco parece ser parte de una tradición vikinga común varios siglos después. «Sugerimos que el sitio tiene sus orígenes en un cementerio de montículos ordinario, que luego se transformó en un cementerio de alto estatus representado por monumentales túmulos, edificios de salones y un entierro de barcos«, escribieron los investigadores.

       Como tal, este sitio puede abarcar un período clave de la historia de Escandinavia, desde la agitación política que siguió al colapso del Imperio Romano Occidental hasta el surgimiento de los vikingos.

       «Es un trampolín para una mayor investigación sobre el desarrollo y el carácter de las estructuras sociales, políticas, religiosas y económicas en este período tumultuoso«, dijo Gustavsen.

       Se han realizado excavaciones de prueba y se está realizando una excavación completa del entierro del barco. Esta es la primera vez que se excava un entierro de un barco vikingo en casi 100 años, lo que ofrece la oportunidad de hacerlo con técnicas científicas modernas.

Fuente: Periódico Las Provincias

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